Rutinas para disfrutar del cuidado de la piel con aceites esenciales

Como consecuencia de la crisis que estamos viviendo, son muchas las personas que se han tomado su vida con más calma. El movimiento slow se impone en muchos aspectos de nuestra vida, y los cuidados de belleza son uno de ellos. Los aceites esenciales se han convertido en uno de los productos preferidos para el cuidado de la piel debido a la multitud de beneficios que aportan no sólo a nuestra piel, sino a la hora a ayudar a cuidar nuestra salud en general. Ahora sacamos tiempo donde antes no lo teníamos, y somos también más conscientes de la importancia de cuidar nuestra piel tras el uso de la mascarilla para evitar que nos salgan rojeces y granitos.

Dedicar un momento del día a cuidarnos despacio, con mimo y en profundidad. Prestando atención a los detalles para encontrar la calma, armonía y equilibrio en nuestro bienestar. Cuidar nuestra piel con cosmética natural no sólo nos reporta beneficios a nosotros mismos, sino también al medio ambiente.

Volver a casa después de un día de trabajo y convertir la hora del baño en un spa, o comprobar los beneficios de los baños de sonido pueden ser prácticas que podemos incorporar a nuestra vida para hacerla más relajante.

En ‘Flash Moda’ hemos conocido a Mar Sieira, una enamorada de la botánica que ha logrado crear su propia línea de cosmética basada en el poder de los aceites vegetales. Con una filosofía muy clara: hacer de nuestra rutina de belleza la mejor parte del día. Apasionada por la botánica desde que era niña. Años después, descubrió en la carrera de Farmacia lo que las plantas podían hacer por mejorar nuestra salud y la belleza de la piel.

Productos naturales y cuidado del medio ambiente

Esta especialista en botánica decidió hace un año aunar estos conocimientos para crear su propia línea de dermocosmética natural, basada en el poder de los aceites vegetales que elabora ella misma en el laboratorio de su casa y con productos de su propia huerta. Todo un lujo hoy en día: “Realmente, es mucha investigación, leer muchísimo, leer en muchos idiomas, porque hay evidencia clínica en inglés, en francés, en coreano, en lo que sea, e ir probando un poco en el laboratorio todo lo que has estudiado durante todos estos años en la universidad”.